Faltaron palos pa´l puente: Pitirim Sorokin

Noviembre 30, 2007 at 3:57 am (Nº1 2006) ()

En esta sección queremos rememorar a todos aquellos teóricos de la sociología que, por una u otra razón, fueron despojados del paraíso de quienes constituyeron -y siguen constituyendo- el mainstream de las perspectivas sociológicas. Queremos incitar, si es que no interpelar directamente, a que volvamos a leer, no simplemente a los Weber, Durkheim o Parsons, sino que esta vez rescatemos a todos aquellos que han sido puestos en el olvido por los victoriosos, de quienes, con suerte, se escucha dialogar (ojo, no discutir) a nuestros profesores en los pasillos, pero no en las aulas. En definitiva, desenterrar a todos aquellos que han contribuido al desarrollo de la sociología, más allá de la visión canónica a la que con frecuencia nos remitimos.
En esta edición, queremos mencionar el fundamental aporte que realizó Pitirim Sorokin. Sociólogo nacido en Turia, Rusia, participó activamente en los procesos que dieron vida a la revolución rusa e, incluso, ya derrocado el régimen zarista, fue miembro de la Asamblea constituyente y posterior secretario de Kerenski (notable participación; empecemos por no juzgarlo). Esto provocó que Lenin escribiese sobre él un artículo titulado “Las preciosas confesiones de Pitirim Sorokin” donde, entre otras cosas, se llama a la alianza con el medio campesino en pro de la consecución del estado socialista (o sea, la misma propaganda, pero con Pitirim como baluarte) .
Sin embargo, al observar en lo que había devenido la revolución, Sorokin se transformó en ferviente opositor al régimen, por lo que fue expulsado en 1922, exiliándose en EE.UU. (sentó cabeza chaqueteramente). Al llegar a Gringolandia, fundó el departamento de sociología en Harvard (no es menor), poniendo en práctica toda su experiencia adquirida como primer Profesor de sociología en San Petersburgo.
Su obra es extensa, tanto en cantidad producida como en las temáticas abordadas, que hasta grupos religiosos integristas norteamericanos la han utilizado para avalar posiciones consideradas por muchos como retrógradas (no podemos culparlo). Este solo hecho vuelve francamente escandaloso el que, en los programas de pre-grado chilenos, no se estudie con detenimiento su trabajo.
En su obra más renombrada; Sociedad, cultura y personalidad. Su estructura y su dinámica. (texto considerado entre los 100 más influyentes en la historia de la sociología por los asistentes al Congreso Mundial de Sociología en 1998), intentó establecer una taxonomía de las culturas y de su desarrollo en el tiempo. Una revisión de lo sugerido en aquel valioso documento ha sido realizada por Jeffrey Alexander hace algún tiempo, quien plantea el relativo descuido de la obra de Sorokin en momentos cruciales de su argumentación. En otra de sus obras, Movilidad social, abordó cómo se constituyen las estructuras de clases, y la forma en que se reestructuraron a principios del siglo XX. Inclusive, dedicó uno de sus trabajos al comportamiento de la sociedad frente a los desastres naturales (Man and Society in Calamity, 1942), resaltando que estos fenómenos deben considerarse como elementos importantes en las generalizaciones empíricas, en términos Mertonianos, que llevan a cabo los sociólogos, y no como acontecimientos sociales excepcionales. Estas obras denotan el amplio espectro de hechos estudiados dentro de su prolífica obra.
Sin embargo, luego de tantas consideraciones académicas, sucumbió frente al poderío de la confusión, y la embriaguez de sintaxis traída por Parsons. Pues desde que éste se hiciera cargo de la unidad académica que Sorokin había levantado y difundiera su perspectiva voluntarista, las ideas de Sorokin fueron desplazadas progresivamente de las aulas, hasta el día de su muerte en Harvard, en 1968.

Nicolás Soto

1 comentario

  1. Maquiavel dijo:

    Y Giambattista Vico?, no crees que Sorokim le debe mucho a la filosofia de la historia?….

    Saludos

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